Quizás te haya pasado alguna vez, tener la sensación de que tu vida va demasiado rápido, o que por
el contrario va demasiado lenta, te aburres y piensas que no pasa absolutamente nada interesante en tu día a día.
Hoy en día, en un mundo que pretender
globalizar y estandarizar todo, puede que el ritmo de vida de algunos
lugares no encaje con el ritmo ideal para todas las personas. No
suena muy descabellado ¿verdad? Quizás el ritmo de vida que llevas
actualmente no lo has elegido tú sino que lo has adoptado sin darte
cuenta del ritmo de vida del lugar donde vives.
El caso es que una vez que lo adoptas
cuesta un poco darse cuenta de ello, salvo que nuestras señales
inconscientes: las emociones, nos avisen de que algo no va tan bien
como pudiera ir.
Es fácil verlo en una actividad tan
sencilla como montar en bici. Supongo que habrás experimentado esta
actividad en más de una ocasión y te habrás dado cuenta de que hay
veces que vas más rápido y otras veces más despacio. Es más,
según el objetivo del momento estableces un ritmo u otro, hay veces
que la velocidad prima sobre el esfuerzo o cansancio y otras veces lo
que interesa es no llegar reventado al destino.
¿Eres consciente de elegir un ritmo de
vida acorde a tus objetivos? ¿Eliges el ritmo de vida de tu día? ¿O
te sumerges en la rutina y te dejas arrastrar por el ritmo que marca?
Simplemente piénsalo si quieres, y
elige. Tu vida es tuya, disfrútala a tu ritmo.



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